Missão
Pedidos de Oração
Leia e Medite
Seja um intercessor
Celebrações Devocionais
Pensando em Deus
Deus Conosco
Fale Conosco
  Intercessão - Lea e Medite

La oración que sana
Enviar por email... Imprimir ...
, Autor: Jorge Wilson
La oración que sana

Projeto Epafras

Projeto Epafras


La oración que sana


Felicidad es...

 ¿Qué contestaría usted?


¿Enriquecer?

¿Ponerse más guapo?

¿Comprar un Mercedes?

¿Hacer una cirugía plástica?

¿No morir nunca?

¿Vivir un gran amor?

¿Tener un hijo?

 

Todas las personas se hacen un ideal de lo que es la tal felicidad, se la ponen en su horizonte y... Se la buscan!

Nuestro personaje hoy es Ana. Ella no es distinta de nosostros. Lea:


 Hubo un varón de Ramathaim de Sophim, del monte de Ephraim, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Thohu, hijo de Suph, Ephrateo.  Y tenía él dos mujeres; el nombre de la una era Anna, y el nombre de la otra Peninna. Y Peninna tenía hijos, mas Anna no los tenía.
 Y subía aquel varón todos los años de su ciudad, á adorar y sacrificar á Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, sacerdotes de Jehová.  Y cuando venía el día, Elcana sacrificaba, y daba á Peninna su mujer, y á todos sus hijos y á todas sus hijas, á cada uno su parte.  Mas á Anna daba una parte escogida; porque amaba á Anna, aunque Jehová había cerrado su matriz.  Y su competidora la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová había cerrado su matriz.  Y así hacía cada año: cuando subía á la casa de Jehová, enojaba así á la otra; por lo cual ella lloraba, y no comía.  Y Elcana su marido le dijo: Anna, ¿por qué lloras? ¿y por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?  Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto á un pilar del templo de Jehová,  Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.  Y fué que como ella orase largamente delante de Jehová, Eli estaba observando la boca de ella.  Mas Anna hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y túvola Eli por borracha. Entonces le dijo Eli: ¿Hasta cuándo estarás borracha?; digiere tu vino. Y Anna le respondió, diciendo: No, señor mío: mas yo soy una mujer trabajada de espíritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas á tu sierva por una mujer impía: porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste. Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volviéronse, y vinieron á su casa en Ramatha. Y Elcana conoció á Anna su mujer, y Jehová se acordó de ella  Y fué que corrido el tiempo, después de haber concebido Anna, parió un hijo, y púsole por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo demandé á Jehová.

(1 Samuel 1:1-20 RVA)


 Ana llevaba un drama personal – ¡no tenía hijos! Su problema era agravado de un lado por Peninna, sua competidora, que la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová había cerrado su matriz. De otro, había el intenso amor de su marido que, por lo visto, sólo aumentaba su amargura – via o intenso amor de seu marido que, pelo visto, só aumentava sua amargura – Anna, ¿por qué lloras? ¿y por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?  (- Una verdadera olla express – ¿Usted ya se sintió así?).

Vitoriosa en el amor, pero derrotada en la maternidad, Ana cargaba una oscuridad en su íntimo que le daba lástima. Entonces, cansada de sufrir, ¡ella decidió buscarse la vida!

Y fue al sitio correcto – el Templo – donde, en la presencia del Padre, podría exponer su sufrimiento.

Ana puso delante del Señor toda la oscuridad de su íntimo – oró á Jehová, y lloró abundantemente. Su oración tenía una expresión facial y corporal tan marcante que el sacerdote Eli, seguramente acostumbrado a ver personas orando, se fijó en Ana y la interpeló. Ana no tuvo dificuldades en poner sus sentimientos para una persona en quien podía confiar.

Tras el sumo sacerdote haberla bendecido, ella volvió a su casa cambiada (¿Se acuerda que ella ya no comía?). Pues cuando llegó a casa su aspecto ya no era el mismo - ciertamente acostumbrado a ver personas orando, reparó en Ana y le interpeló. Ana no tuvo dificultades en exponer sus sentimientos a las personas en que pudiera confiar. Tras la bendición del sumo sacerdote Eli, ella volvió diferente a su casa (¿se acuerda de que ella estaba sin alimento?). Pues bien, cuando llegó a su casa empezó a comer y su aspecto ya no era el mismo – Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste. Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volviéronse, y vinieron á su casa en Ramatha. Y Elcana conoció á Anna su mujer, y Jehová se acordó de ella.
 

La oración y la sanación:

Lo que nos llama la atención es que la depresión dejó a Ana después de la oración y antes de la respuesta a la oración que ella había hecho. Eso pasó pronto después de que Ana hubiera puesto delante del Padre la amargura de su ánima y mucho antes de tener el hijo que deseaba.

Conclusión: ¡Ana fue curada de su depresión por la oración y no por la respuesta a su oración! ¿Por qué? Porque solamente cuando exponemos al Padre nuestro corazón dolido es que estamos aptos a recibir el abrazo de Él y probar de su amor. Y cuando pasa eso, aceptamos incluso que el Padre guie nuestra vida en rumbos distintos de nuestros deseos. ¡Él nos invita a soñar nuevos sueños con Él!

Fue lo que pasó a Ana – la existencia del hijo no fue más necesaria para que ella se sintiera bien. La comunión com el Padre nos trae más grande amor de lo que podemos probar em cualquier condición o situación de vida, sea soltero o casado, rico o pobre, guapo o feo, con o sin hijos, etc.

Nuestra vida plena no depende de ninguna de esas condiciones especiales de vida, sino solamente del amor del Padre – total e ilimitado.

Y entonces la oración sana, incluso antes de la respuesta.

Buena meditación.

Jorge Wilson




Artigos Relacionados
Não há nenhuma meditação relacionada.


COMENTÁRIOS
Para deixar seu comentário, utilize o formulário abaixo.

Deixe seu comentário sobre esta meditação
Nome:
Email:
Tamanho:
Digite aqui o código exibido na imagem
(Cookies devem estar ativos)




 
 
Pessoas No momento existem 139 visitantes no site.

Resolução mínima de 1024x768 © Copyright 2002- 2010 - Igreja Batista do Morumbi
 

Igreja Batista do Morumbi
Rua Carvalho de Freitas, 1.076 ( ver mapa )
05728-030 - Morumbi - São Paulo - SP - Brasil
Tel: (11) 3538-0250